La discusión sobre el lenguaje que se emplea para referirse a quienes se dedican al trabajo en los hogares mexicanos ha cobrado fuerza en los últimos años.
Diversas instituciones y especialistas destacan que el uso del término “empleadas domésticas” resulta incorrecto y discriminatorio en México.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) han subrayado en informes recientes que el término “doméstica” arrastra una carga histórica de subordinación y estigmatización.
Organizaciones sociales y activistas sostienen que el lenguaje influye directamente en la percepción y el trato hacia este sector, que suma más de 2,3 millones de personas, la mayoría mujeres, según cifras oficiales.
Según datos de la Ley Federal del Trabajo, el empleo en hogares particulares fue reconocido formalmente en México tras reformas recientes, y la denominación “trabajadora del hogar” quedó establecida como la más adecuada.
Cuál es la expresión correcta para las personas que realizan limpieza en un hogar
El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) remarca que el uso de términos como “muchacha”, “sirvienta” o “empleada doméstica” perpetúa relaciones de desigualdad y una visión de servidumbre, mientras que “persona trabajadora del hogar” enfatiza la profesionalización y el reconocimiento de derechos laborales.
El Conapred, en su documento oficial sobre inclusión, detalla que el lenguaje es una herramienta central para combatir la discriminación estructural.
La guía de buenas prácticas para empleadoras, publicada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), coincide en que la denominación adecuada es un avance hacia la dignificación y la igualdad en el trabajo doméstico remunerado.
La recomendación institucional ya tiene impacto en la legislación y las campañas públicas.

