En el país, el porcentaje de los mexicanos que labora en el sector formal, tiene la posibilidad de obtener sus viviendas a través de un crédito del Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit). Había un sector olvidado, al cual no le era posible hacer esto: las trabajadoras del hogar.
El profesor del Tecnológico de Monterrey, Carlos Mata cuenta que esta modificación a la Ley tiene un antecedente en la decisión que tomó la Suprema Corte de Justicia en el 2018, específicamente en torno al artículo 146. Anteriormente se discriminaba a las trabajadoras del hogar, pues se mencionaba que los empleadores no estaban obligados a pagar aportaciones al Infonavit.
El Poder Legislativo retomó el tema, primero como una reforma que buscaba evitar la explotación de las trabajadoras del hogar y poder garantizar su acceso a un aguinaldo, vacaciones a una jornada de ocho horas, lo que era sumamente importante, pero también derivó, ya en el 2022, hacia la obligación por parte de los empleadores a incorporar a estas trabajadoras al Instituto Mexicano de Seguro Social y las diferentes prestaciones que esto implica. Así, el tema Infonavit se concretó en diciembre de 2023.
El profesor comenta que el gran benefició para las trabajadoras fue “esta incorporación al Infonavit, donde cada uno de su empleadores paga sus obligaciones (cuotas) por día y por el salario”, siendo destinado el cinco por ciento al Infonavit.
Sobre las aportaciones extras a las subcuentas por las propias trabajadoras, Mata dice que “es el camino más rápido para que las trabajadoras puedan obtener créditos más amplios”.
Además, subraya que el límite de edad para que el Instituto les otorgue un crédito a las empleadas es de “55 años, tomando en cuenta que, entre más edad, es menor la cantidad del préstamo”

